Sabemos que el vino se hace en la viña y es por ello que prestamos mucha atención al cuidado de la misma, con las labores tradicionales como son poda en verde, despunte así como eliminación de racimos cuando hay exceso de carga etc. para que la planta pueda aportar y trabajar mejor en busca de una mayor calidad.

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Por otro lado, para conseguir un buen vino hay que tratarlo con cariño por lo que una vez que llega el momento de la vendimia nos centramos en cuidar todos los detalles de la misma, selección manual de los racimos que se van a vinificar, controlar la temperatura idónea para la elaboración y continuo control del mosto en su proceso de fermentación, entre otros.

Además, nuestra situación privilegiada, en la cota 300 entre el Valle del Guadalhorce y la cara sur de Sierra Llana, por la que entran las brisas de levante del mar Mediterráneo que aportan humedad necesaria para que la uva del viñedo obtenga el aporte hídrico escaso pero suficiente para obtener uva de calidad de las variedades plantadas. No nos sorprenderá que los Romanos ya eligieron eso campo hace 2000 años para plantar sus viñedos y hacer su vino.

 Brumas desde la sierra
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Por otro lado, el terreno es pobre, calizo, franco arcilloso, lo que nos ayuda a que la viña encuentre unas condiciones notablemente aptas para su cultivo.

Es por todo lo anterior sumado a los conocimientos de nuestro enólogo e ingeniero agrónomo, gran conocedor de su oficio y de las prácticas agrícolas, lo que hace que realicemos vinos tan especiales como son nuestro Tinto Roble Cartima Siglo XXI y nuestro Moscatel Seco Cartima Siglo XXI